Universidad Complutense de Madrid

EN RELACIÓN A LAS NOTICIAS APARECIDAS RECIENTEMENTE .

Madrid, 20 de Julio de 2007.

Ante las noticias que aparecen en los medios de comunicación el Sábado 23 de Junio y el Domingo 24 de Junio de 2007, respectivamente en el diario El Mundo , página S17, y El País Dominical, páginas 12-18, quiero manifestar lo siguiente.

En los dos últimos años, el equipo encabezado por mí y la Universidad Complutense de Madrid hemos intentado presentar un ensayo clínico en varios hospitales de nuestro país. Lo hicimos primero en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid hace dos años, y el resultado es el que ya conoce la opinión pública. Posteriormente lo hemos intentado en otros centros, y siempre nos hemos encontrado con una resistencia por parte del sector oncológico que lo ha imposibilitado. Por supuesto sin un solo argumento científico que avalase su postura. Aprovechando la aparición de la publicación de dos ensayos clínicos en Junio de 2006, uno en cáncer de próstata realizado por la Universidad de California y otro en tumores de cabeza y cuello por parte del Memorial Sloan Ketering Center (los artículos se pueden consultar pinchando en los nombres de los centros), que son completamente compatibles con nuestra propuesta terapéutica y que demuestran que no se dan los "graves" acontecimientos adversos que se hace creer, decidimos presentar la propuesta de realización de un ensayo clínico en la Fundación Puigvert de Barcelona. Desde hace un año hemos estado trabajando árduamente en la elaboración del protocolo y hemos intentado que se llevara a cabo dicha presentación de la manera más discreta posible, para que nada pudiera influir en su curso normal. Al fin y al cabo, intentábamos en cierto modo repetir los muy buenos resultados que un equipo de la Universidad de California obtuvo tratando 28 casos de pacientes con cáncer de próstata hormonorrefractario con un factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF). Nosotros lo haríamos con G-CSF (factor estimulante de colonias de granulocitos), por ser desde nuestro punto de vista más útil en el tratamiento antitumoral con menos efectos secundarios (en España no están actualmente autorizados los factores GM-CSF por parte de la Agencia Española del Medicamento por proporcionar más efectos secundarios que los producidos por los G-CSF). Tanto el ensayo presentado por la Universidad de California como por el Memorial Sloan Ketering Center representan unos resultados no sólo muy buenos y esperanzadores sino totalmente compatibles con la propuesta terapéutica que mi equipo defiende y propone. Estos resultados son sólo una parte de los cada vez mucho más numerosos resultados que van obteniendo diversos grupos en el panorama internacional que van dando día a día mucha más consistencia a nuestra propuesta terapéutica (la teoría en que se basa no está siendo discutida en absoluto en el mundo científico internacional, en contra de lo que unos pocos quieren decir aquí en España).

A pesar de dicha discreción, parece que el nivel de la misma no fue suficiente. El Ensayo pasó el primer CEIC en el mes de Mayo, y ya se nos presentaron 6 alegaciones mayores y ninguna menor, que fueron claramente contestadas. La decisión final sobre el ensayo que hemos presentado se iba a decidir el Viernes 29 de Junio en la Fundación Puigvert de Barcelona. Pues bien, justo el fin de semana anterior, y sin que hubiera ningún motivo especial que los fundamentara, después de estar muchos meses sin hacer ninguna aparición en ningún medio de comunicación prácticamente, y llevando varios meses fuera de España, de estancia en la Universidad de Oxford, aparecen en la prensa lo que yo entiendo que es la "contestación al ensayo clínico" exhibiendo algunos colectivos todo su "poderío informativo".

Por un lado en el diario El Mundo , página S17,edición impresa, del Sábado 23 de Junio, encabeza la página hablando de la "Revolución prostática" y "el extraño caso Brú". y el Domingo 24 de Junio de 2007, en El País Dominical, páginas 12-18, , aparece una entrevista con un oncólogo, José Ramón Germá, Director del Plan Estratégico del Instituto Catalán de Oncología.

En cuanto al diario El Mundo, y sin relación directa al tema que se planteaba en la página, aparece una coletilla (se supone que procede de la editorial al no ir firmada), sobre mi persona, y en la que se presentan argumentos completamente falsos: "anunció que tenía la forma de curar todos los tumores sólidos", "sólo dispone de datos farragosos e imprecisos obtenidos en pequeños experimentos con ratones y publicados en revistas de pequeño impacto", "los científicos critican la imprudencia de este científico por dar falsas esperanzas a pacientes y familiares". Quisiera manifestar que todos estos argumentos están en consonancia con la línea editorial de El Mundo, en la que se vierten argumentaciones falsas con el ánimo de descalificar al científico y a su línea de investigación, campaña que iniciaron hace ya hace dos años, y además siempre sin contrastar ni sin otorgar el derecho a réplica. Ni una sola vez anuncié o he dicho en ninguna ocasión que tuviera la forma de curar todos los tumores sólidos. La línea de investigación está muy bien fundamentada, todos los resultados están publicados en revistas científicas del Citaction Index, a excepción de uno relativo a un caso clínico, lo cual no le quita ninguna validez científica, ya que es una publicación científica. La revista de pequeño impacto a la que se refiere El Mundo se trata del Physical Review Letters, que es la revista de artículos de física de mayor impacto en todo el mundo (con un parámetro de impacto cercano a 8), y que es la publicación del Instituto Americano de Física (la institución científica más importante del mundo en cuanto al número de revistas científicas, artículos, asociaciones, premios Nobel, etc.). Por lo tanto, El Mundo vuelve a demostrar una total desinformación de sus periodistas y columnistas, que no hacen ni el pequeño esfuerzo de informarse mínimamente acerca de lo que escriben (si lo saben, entonces el asunto es mucho más grave). En cuanto a la voluntariedad e intereses que se defienden con este tipo de noticias prefiero no entrar a discutirlas puesto que son muy claros. Resulta igual de vano el intentar aportar datos o argumentos científicos que demuestren la falsedad de sus afirmaciones. Hace un año ya tuve que exponer en esta misma página web unas aclaraciones a una serie de informaciones falsas publicadas en El Mundo y a las que no se nos concedió el derecho a réplica en dicho diario. Y una y otra vez vuelven a publicar los mismos datos e informaciones falsas. Con estas actitudes no están buscando una auténtica crítica científica sino un acto de intento de ocultación y desprestigio de una línea de investigación.

En cuanto a que los científicos me han criticado, he de decir que es igualmente falsa dicha información. Me han criticado muy pocos científicos (y todos, por supuesto, solo españoles) (con lo que generalizar en el estamento cientifico constituye una falacia denominada de la generalidad), y en cambio me han apoyado y felicitado muchísimos más de los que me han criticado (y que por supuesto no salen en El Mundo). La prueba es el gran número de conferencias invitadas a universidades españolas y extranjeras a las que he asistido en tan sólo los dos últimos años, aparte del número de citas de mis trabajos en el Citation Index o los proyectos en los que participo así como las colaboraciones que llevo a cabo con instituciones científicas nacionales e internacionales.

Por otro lado, en el suplemento dominical de El País del 24 de Junio, aparece una entrevista con un oncólogo, José Ramón Germá, en las páginas 12-18. Quiero hacer constar que se trata del Director del Plan Estratégico del Instituto Catalán de Oncología. En dicha entrevista se hace un perfil de este señor, por parte de la redactora de El País, Milagros Pérez Oliva. Personalmente creo que la entrevista es muy mala por ambas partes. Del perfil personal que hace gala su entrevistado no diré nada, por dejar al lector que extraiga sus propias conclusiones. Creo que el artículo es lo suficientemente elocuente en cuanto a la personalidad de este señor y en cuanto al objetivo de la misma: "quiere vender su libro a toda costa". En cuanto a las alusiones personales, viniendo de quien vienen les voy a dar el mismo valor que le doy a la persona que las dice: ninguno. Pero en las graves acusaciones de que la propuesta terapéutica produce severas muertes "como él mismo sabe", he decir que son de una irresponsabilidad máxima. Si eso es así, espero que este señor las haya notificado a los servicios de fármaco-vigilancia y las haya informado científicamente de una manera conveniente y rigurosa. Si lo ha hecho, alguna autoridad sanitaria podría estar incurriendo en alguna dejación de funciones y de responsabilidades que constituirían un delito, ya que dicho tratamiento se permite para dos tipos de patologías por parte del Ministerio de Sanidad. Pero si por el contrario no lo ha hecho, la irresponsabilidad es de este señor, cuya afirmación puede ser y es causa de delito, es mucho mayor porque no se puede afirmar algo así si no se tiene denunciado en los organismos competentes. En cualquier caso, las afirmaciones de este señor son graves e irresponsables. Si consideramos el caso de que sean completamente falsas y este señor lo sepa (cosa que prefiero no creer), entonces la gravedad es mucho mayor.

Desde el punto de vista científico, el señor Germá demuestra no tener nada claro conceptos fundamentales de hematología, lo cual es bastante preocupante dada su condición de oncólogo. Es falso que el G-CSF provoca hiperviscosidad sanguínea, como fácilmente se puede demostrar. El Sr. Germà confunde hiperviscosidad con leucostasis, que es un fenómeno asociado a las leucemias (sobre todo agudas) y debido a las células cancerosas circulantes en cantidad abundante. Nunca los glóbulos blancos normales, del tipo granulocítico, independientemente de su número en circulación, han provocado ni hiperviscosidad ni leucostasis, como muy bien se encarga de aclarar la compañía que comercializa el medicamento G-CSF (Neupogen de Amgen) en la ficha técnica (aparte de muchos artículos de la literatura científica). La afirmación de que hay muertes asociadas a este tratamiento es especialmente grave porque nadie ha aportado pruebas que lo demuestre. Incluso en el hipotético caso de que ésto hubiera sido así, ésto habría ocurrido tras un uso incontrolado de una terapia experimental, en casos desesperados. Si un paciente se administra por su cuenta y riesgo una dosis elevada de cisplatino y fallece por la toxicidad (cosa que no ha ocurrido en un solo caso con el G-CSF), ¿diría el Sr. Germà que el tratamiento con cisplatino "no tiene base científica y además produce mortalidad"? ¿Diría de sí mismo que es un chalatán? Hablando del cisplatino, descubierto en 1965 por Barnett Rosenberg, y del que el Sr. Germà fue uno de los introductores en España: los investigadores del NCI inmediatamente intuyeron sus posibles aplicaciones anticancerosas. Pero los efectos secundarios severísimos de este metal pesado retrasaron su aplicación hasta que en Mayo de 1976 (11 años más tarde!!) Lawrence Einhorn informó de remisiones tumorales debidas al cisplatino en un congreso de la American Society of Clinical Oncology (ASCO).

A consecuencia de dicha entrevista sería interesante que los lectores y la propia redactora, haciendo un ejercicio imprescindible de periodista, se preguntasen por qué no se ha realizado ningún ensayo clínico. Sería bueno que alguien se preguntase si existe alguna relación con la ausencia de una todopoderosa multinacional farmacéutica financiando dicho ensayo. En cuanto a la afirmación de la redactora que me hago víctima del sistema médico, quisiera decirle que de un periódico que he considerado y considero serio como El País, esperaba que todos sus redactores informasen objetivamente y, sobre todo, contrastasen su información. El País no me ha hecho nunca ninguna entrevista ni prácticamente ha publicado ninguna noticia relacionada conmigo, ni tampoco ha estado nunca en ninguna de mis conferencias, con lo que no me parece que puedan tener una idea propia de un tema del que intentan informar a la sociedad, por lo que les invito a conocer nuestras investigaciones, de una manera seria y más objetiva. Cuando la redactora afirma que "En cambio él se presenta como una víctima del sistema médico establecido", he de contestar que jamás me he presentado como una víctima y menos del sistema médico. En mi equipo y en mi investigación figuran muchos médicos de muchas especialidades diferentes. Sí es cierto que existe un boicot del colectivo oncológico español (sólo español), y de unos pocos más. Pero ahí no tengo nada que demostrar porque hay suficientes congresos (Congreso de Benavente de la AECC de Septiembre de 2006 por ejemplo) y demás actividades de debate (programas de debate en medios de comunicación por ejemplo) en que asociaciones de dichos especialistas y de la Asociación Española contra el Cáncer (en teoría asociación de pacientes cuyo objetivo prioritario debería ser el interés de los pacientes y por lo tanto interesarse por cualquier línea de investigación que pueda ayudar en ese sentido) me han boicoteado presentándome como "esotérico", por poner algún que otro ejemplo, aparte de las notas de prensa que ambas instituciones han hecho públicas expresando su opinión referente a mí y a mi línea de investigación. A la redactora, que desde mi punto de vista no exhibe ninguna cualidad periodística en esta entrevista, podrían sugerírsele muchas preguntas que hubieran dado algo de calidad a su reportaje, tales como por ejemplo, y tratándose de un alma como la de este señor totalmemente dedicada a la ciencia, la investigación y el bien público, haberle preguntado si para tan "sacrificada" tarea tiene algún tipo de incentivo. Es cierto también que hemos recibido muchas represalias por parte de algunos miembros de estos colectivos, algunas de las cuales, como bien dicta un juez, han sido constitutivas de delito. Por otro lado, tanto intento de hacernos parecer seudocientífcos (sobre todo cuando no proceden de científicos) sólo tiene la absurda intención de negar lo evidente. Eso sí, corriendo el riesgo de confundir a la opinión pública. Si somos lo que dicen que somos, ¿no hubiera sido mucho más fácil, en cualquiera de las conferencias que he dado por toda España y en los congresos en lo que he intervenido, en cualquiera de los congresos en que me han vetado, en cualquiera de las reuniones y programas en los que también me han vetado, no haberlo hecho y con luz y taquígrafos haberme "desenmascarado"? ¿ Cuánta gente ha estado en una conferencia mía, totalmente callada, y después ha aprovechado una columna de un periódico o cualquier otro medio, para de una manera más cobarde exponer una serie de críticas, dudas, quejas, descalificaciones infundadas y en algunos casos insultos, cuando no lo hizo públicamente y a la cara, para poder intercambiar opiniones y no aprovechando que no habría réplica?

En cualquier caso, quisiera explicar a la comunidad científica y a la opinión pública cuál era la intención de esas dos noticias, en apariencia "inocentes". En El País aparece un oncólogo, justamente de Barcelona. Por otro lado, El Mundo, encabeza la página hablando de la revolución prostática y el extraño caso Brú, Qué curioso, verdad? Próstata, caso Brú y Barcelona. Para nosotros, fue la contestación a nuestro ensayo, por supuesto, posteriormente denegado por no tener "suficiente información en modelos animales". Lamentablemente en Estados Unidos ya hay ensayos en pacientes y aquí en España continuamos poniendo ese tipo de argumentos, buscando la experimentación animal. Será eso de lo que se habla cuando se dice que llevamos varias decenas de años de retraso con respecto a los países adelantados? En realidad se trataba de buscar cualquier excusa para denegarlo.

Por supuesto, en el terreno de la investigación también estamos sufriendo dicho boicot. Hemos presentado este año dos propuestas de proyectos. Uno a la Fundación Mútua Madrileña y otros al Fondo de Investigaciones Sanitarias del Ministerio de Sanidad. En ambos proyectos proponíamos el desarrollo del estudio de la respuesta inmunológica en modelos animales y experimentación in vitro. En ambos proyectos iban investigadores de la Universidad de California, de la Universidad de Oxford, del Imperial College de Londres, de la Universidad Complutense de Madrid y de varios hospitales españoles. Ambos han sido denegados. Del de la Mútua Madrileña no conocemos los motivos porque sólo notifican el fallo final. Del proyecto presentado al Ministerio de Sanidad (y que se puede ver pinchando, aquí) no se da ninguna razón científica y se alegan una serie de motivos que más tienen que ver con una de las noticias aparecidas en El Mundo (de nulo nivel científico o informativo), que un informe realizado por una comisión técnica que juzga un proyecto (en este caso es la Agencia Nacional de Evaluación de Proyectos (ANEP)). Es anecdótico la similitud entre este informe técnico y cualquiera de las noticias aparecidas en dicho diario los últimos dos años. Me surge una pregunta que no me atrevo a responder: ¿tendrán los periodistas de El Mundo el nivel científico de algún que otro evaludor de la ANEP o será que ciertos evaluadores de la ANEP tienen el nivel científico de los periodistas de El Mundo? Yo creo que sobran las palabras. Será ésta la razón por la que en España absolutamente todo el mundo asumimos que para hacer un trabajo realmente innovador hay que irse al extranjero? Da pena que en un país se llegue a tener dicha conciencia de un hecho que invalida su propio sistema. Pero si se piensa en todos los científicos españoles de prestigio internacional, todos, absolutamente todos, han desarrollado el trabajo motivo de dicho prestigio en tierras extranjeras, ¿es que nadie se pregunta que si eso ocurre es porque nuestro sistema no funciona? Al no preguntárselo nadie, tampoco se toman las medidas necesarias. Y esto no quiere decir que no haya instituciones o científicos que no sean de primera clase en nuestro país. Pero en ellas los científicos se suelen encontrar completamente aislados, y dichas instituciones se insertan en un sistema ineficaz.

No estoy denunciando ninguna situación que desgraciadamente no se haya producido numerosísimas veces en la historia. Ante un nuevo planteamiento, se produce la conjura de los necios. Si es posible, hay que aguantar el tirón, porque tratándose de ciencia es muy difícil ocultar la verdad durante mucho tiempo.

El trabajo que hemos realizado estos dos años intentando presentar un ensayo clínico ha sido muy grande y sacrificado. Al final hemos conseguido presentar dos protocolos, sin éxito, lamentablemente tanto para nosotros como para la sociedad española y la comunidad científica. Ante la postura de ciertos colectivos, anuncio que mi equipo ya no hará ninguna presentación más en España de ningún protocolo de ensayo clínico, así como que a partir de ahora nos dedicaremos sólo a la investigación básica. La responsabilidad clínica la debe asumir quien la tiene. No podemos asumir unas tareas para las que no tenemos EL PODER suficiente y que iría a encubrir una dejación de responsabilidades de quien realmente las tiene. Mi equipo ha hecho un auténtico ejercicio de responsabilidad científica, humana y ciudadana aclarando y atendiendo a cualquier persona o médico las dudas que pudiera tener en algún aspecto relacionado con la investigación. Hemos sido el equipo de investigación más asequible para todo el mundo, para cualquier persona o científico. Nadie nos ha podido exigir absolutamente nada en ningún momento, pero aún así, a partir de ahora, y tras el enorme esfuerzo y desgaste sufrido, nos dedicaremos sólo a la investigación básica en España. Sólo demostrando la completa validez y viabilidad de nuestra línea de investigación en el panorama científico internacional, será posible aplicar los posibles beneficios a la sociedad española. A los ciudadanos pacientes y familiares de pacientes les sugerimos que sus dudas y quejas las dirijan a la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), a la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y al Ministerio de Sanidad.

Mi equipo y yo mismo vamos a continuar investigando y desarrollando nuestra línea de investigación en la medida de nuestras posibilidades. En el último año hemos obtenido resultados muy buenos y esperanzadores que irán apareciendo los próximos meses en las revistas científicas pertinentes. Continuamos estando firmemente convencidos de que la opción científica con más posibilidades de enfrentarse al cáncer con éxito algún día es la que se basa en la respuesta del sistema inmunológico innato, que es la que defendemos desde un punto de vista científico. Agradeceré a todo aquel ciudadano que quiera apoyar nuestro proyecto de investigación que lo haga de la única manera efectiva: la económica, permitiéndonos continuar investigando en una línea cada vez más consolidada internacionalmente. Y la única manera de hacerlo es por medio de la Fundación General de la Universidad Complutense que dispone de una cuenta abierta para ayudar a financiar nuestro proyecto. Sé que esta cuenta es motivo de duros ataques por todos aquellos que quieren que dejemos de investigar y que para ello necesitan que no tengamos ningún tipo de presupuesto que nos permita continuar haciéndolo. Pero por el momento supone la única vía para continuar trabajando hasta que consigamos fuentes de financiación fuera de nuestro país. Este tipo de financiación lo emplean muchas instituciones en España (por ejemplo veáse la página web del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) y muchos grupos de investigación en nuestro país. Realmente es el método de financiación que te hace totalmente libre para investigar, lejos del mundo de amiguismos, animadversiones y boicots. Mientras que una parte de la ciudadanía confíe y quiera que investiguemos, eso es lo único que no pueden quitarnos. A aquellos que confíen en nosotros y en nuestra línea, les agradeceré que nos ayuden a financiar la investigación, porque es el único camino para terminar de demostrarla, esperando a la realización fuera de nuestro país de ensayos clínicos que la confirmen y desarrollen clínicamente.

La única verdad es que estamos sufriendo una campaña de desprestigio y boicot por parte del colectivo oncológico español (y unos pocos más), una campaña de desprestigio por parte de unos pocos medios de comunicación en los que tienen bastante influencia y que hemos sido objeto de acciones constitutivas de delito, como bien dictaminan sentencias firmes de un juez. Ellos tienen el poder y nosotros sólo un trabajo al que no se atreven a rebatir o desmentir cientificamente porque no pueden ofrecer absolutamente ningún argumento científico mínimamente defendible. No existe ninguna razón para querer ignorar si el sistema inmunológico innato desempeña algún papel en la lucha contra el cáncer. Sin lugar a dudas, hay que investigar más en esta dirección. En el único campo que tenemos fuerza es en el científico ya que no contamos con grandes y poderosas organizaciones, ni altos cargos, ni dinero ni medios de comunicación. Tan sólo me gustaría decir que me resulta completamente inexplicable que no se investigue absolutamente cualquier línea que pueda ofrecer un mayor conocimiento y posibilidad de resolución de un problema que, en nuestro país, se cobra la vida de 100 000 personas al año.

Antonio Brú




Para ayudar económicamente a nuestro proyecto:

Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid

BSCH 0049/2196/08/2114002944

En el concepto de la transferencia se debe indicar: "Gestión Ayudas contra el Cáncer"





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