Universidad Complutense de Madrid

REFUTACIÓN DEL ARTÍCULO DE "EL MUNDO" DEL 21-01-06 CONTRA LA PROPUESTA TERAPÉUTICA DE ANTONIO BRU en la página 53

En relación con la publicación de dicho artículo quisiera manifestar los siguientes puntos, ya que el artículo firmado por Alejandra Rodríguez contiene varias afirmaciones inexactas, otras no demostradas y algunas directamente falsas. No quiero presentar este comunicado como una revisión profunda de un tema científico, sino hacer constatar a la opinión pública que mi equipo trabaja de manera rigurosa y formal, y sobretodo honesta.

1) Título: "El tratamiento propuesto por Bru encierra riesgos severos"

Esto no ha sido demostrado, entre otras cosas porque no se ha desarrollado un ensayo clínico controlado que permita cuantificar los riesgos. En todo caso lo que genera el tratamiento presentado por mi equipo son unos primeros resultados de una propuesta en fase de experimentación e investigación y lógicamente obligan a la prudencia, como siempre que se plantea una nueva indicación. Tan falso es decir que "es inocuo" como que encierra "riesgos severos". Además, ni yo ni nadie de mi equipo ha dicho nunca que el tratamiento "no tenga efectos adversos" (otra falsedad del artículo de El Mundo). Tampoco he dicho UNA SOLA VEZ que "cure el cáncer", tal como se intenta presentar en dicho medio y en la SEOM reiteradamente, con el único fin de desprestigiar el trabajo de mi equipo.

La conclusión que supone el titular se basa en complicaciones aisladas que se han descrito con la terapia convencional usando G-CSF, en las indicaciones habituales hasta ahora, perfectamente conocidas y nunca negadas por mi equipo. También se escuda en las declaraciones del Sr. Carrato, presidente de la SEOM, cuando dice que se "alcanzan cifras de leucocitos patológicas, compatibles con las leucemias" intentando equiparar una leucocitosis (más o menos intensa, de células maduras y normales) con la leucocitosis debida a células cancerosas. Esta equiparación es totalmente inadecuada y no es legítima científicamente como se demuestra posteriormente, y como cualquier hematólogo sabe (el Sr. Carrato no debe tener claros algunos conceptos hematológicos importantes).

Por otra parte, se han descrito ampliamente los efectos secundarios y las complicaciones asociadas al uso de G-CSF. Los efectos adversos graves son bastante infrecuentes y no siempre se ha podido demostrar que se deban al fármaco, sino que se asocian a su administración en pacientes muchas veces con procesos de base muy graves. Véase:

Vial T, Descotes J. Clinical toxicity of cytokines used as haemopoietic growth factors. Drug Safety 1995;13:371-406

La periodista escribe una frase equivocada, en relación con los riesgos de G-CSF "No obstante, la literatura científica le ha quitado la razón". Falso, si algo hace la literatura médica es confirmar los pocos efectos secundarios graves que tiene el G-CSF, incluyendo el riesgo de rotura de bazo, como el del ejemplo recientemente publicado que se cita. Quisiera hacer constar que, aunque tal vez la SEOM y el suplemento de SALUD de El Mundo lo desconocieran hasta ahora, mi equipo sabía muy bien que ésta puede ser una de las complicaciones de la administración del G-CSF (con una probabilidad de 1 cada 3000), tal como demuestra el protocolo de uso compasivo que se presentó a la Agencia Española del Medicamento y como figura en el Protocolo de Ensayo Clínico presentado, en donde estaban contemplados estos efectos. Es una cuestión de estudiar a tiempo y bien.

2) Respecto al supuesto uso de "dosis masivas" en el esquema terapéutico propuesto por mi equipo, decir que ésto es falso. No se usan dosis masivas. Las dosis que proponemos son las habituales, aceptadas por todo el mundo y recomendadas en las licencias de comercialización del G-CSF: 10 mcg/Kg/día.

La diferencia está en la duración propuesta del tratamiento y no en la dosis. Como el objetivo es conseguir una leucocitosis intensa (entre 40.000 y 60.000 leucocitos/mm3 de sangre periférica y en su mayoría del tipo neutrófilo o granulocítico) y PERSISTENTE, no hay otra opción que prolongar el tratamiento para que se produzca el efecto antitumoral que predice el modelo teórico de crecimiento tumoral.

Podría darse el caso de que la "dosis total acumulada" fuera tóxica. Obviamente, esta dosis total será mayor cuanto más dure el tratamiento. Pero tenemos evidencias científicas irrefutables de que el uso prolongado de esta sustancia "per se" no es especialmente peligroso. Por ejemplo, en una revisión reciente de pacientes con neutropenia severa, en su mayoría niños, la duración media de los tratamientos recopilados (853 pacientes) es de 5 años (entre 0 y 12) y con dosis de hasta 30 mcg/Kg/día de G-CSF. Los efectos adversos del G-CSF son realmente escasos e irrelevantes.

Dale DC, et al. Severe chronic neutropenia: treatment and follow-up of patients in the Severe Chronic Neutropenia International Registry. Am J Hematol 2003;72:82-93.

O sea, que el posible riesgo del tratamiento no está en la toxicidad directa de la sustancia utilizada, sino en sus efectos, provocando una leucocitosis intensa y persistente. A éso se debe referir el Sr.Carrato cuando lo equipara con una leucemia. El punto siguiente demostrará que esta comparación no se sostiene científicamente.

3) "Es de suponer que los riesgos se multiplicarán si, tal y como postula Brú, empezamos a dar dosis 15 veces superiores y alcanzamos unas cifras patológicas compatibles con la leucemia"

Esto no es más, como dice el autor de la frase, que una "suposición" pero que no se deriva de ningún fundamento científico.

Para empezar, la terapia propuesta por mi equipo no utiliza dosis 15 veces superiores. Además, la gravedad de cualquier leucemia (aguda o crónica) no se debe a la cifra de leucocitos (hay excepciones en que la cifra se asocia a peor pronóstico y parece causar complicaciones graves, como se discute más abajo) sino al hecho de que la proliferación tumoral en médula ósea acaba con la producción de las líneas celulares sanas de leucocitos, eritrocitos y megacariocitos/plaquetas y el paciente fallece tarde o temprano por infecciones oportunistas, anemia intensa (si no recibe transfusiones) o hemorragias en sitios vitales.

Una leucocitosis de formas maduras, que no modifica la calidad de los leucocitos (perfectamente funcionantes) ni la cantidad ni calidad de eritrocitos o plaquetas NO TIENE NADA QUE VER con una leucemia, aparte de que el número de leucocitos granulocitos (en el caso del tratamiento con G-CSF) pueda ser tan elevado (deseablemente 40-60.000/mm3) como el de células blásticas inmaduras y aberrantes en algunas leucemias.

Las leucemias pueden cursar con cifras de leucocitos muy variables en sangre periférica. Una leucemia con pocos leucocitos también es muy grave.

Se suele hablar de:

El tipo de célula y sus características son las que determinan la gravedad, el pronóstico y el riesgo de complicaciones "circulatorias" como la hiperviscosidad o la leucostasis. En mucha menor medida, las complicaciones dependen del número, como se verá más adelante. Por ejemplo, las leucemias crónicas como la mieloide crónica (LMC) o la linfática crónica (LLC) suelen debutar con cifras de hasta 300.000 células/mm3, sin que sean habituales estos síndromes. En cambio, en leucemias agudas como LMA en niños se pueden observar leucostasis graves con sólo 9.000 - 60.000 leucocitos/mm3 ( Creutzig U, et al. J Clin Oncol 2004;22:4384-93)

El concepto de hiperleucocitosis tiene interés porque se suele asociar con peor pronóstico, sobretodo en las leucemias agudas por dos motivos:

Por leucostasis se entiende el cuadro clínico de afectación sobre todo neurológica y pulmonar, que se debe a trastornos en la circulación capilar, casi siempre en leucemias con hiperleucocitosis. Los pacientes pueden sufrir hemorragias intracerebrales e insuficiencia respiratoria. Se creía que la causa principal era la cantidad de células blásticas circulantes, pero hoy está claro que el mecanismo es otro bien distinto, como se desprende de las siguientes citas:

  1. Stucki A, et al. Endotelial cell activation by myeloblasts: molecular mechanisms of leukostasis and leukemic cell dissemination. Blood 2001;97:2121-9.
  2. Porcu P, et al. hyperleukotic leukemias and leukostasis: a review of pathophysiology, clinical presentation and management. Leuk Lymphoma 2000;39:1-18.
  3. Tan D, et al. Therapeutic leukaferesis in hyperleukocytic leukemias. The experience of a tertiary institution in Singapore. Ann Acad Med Singapore 2005;34:229-34.
  4. Novotny JR, et al. Grading of symptomsin hyperleukocytic leukemia: a clinical model for the role of different blast types and promyelocytes in the development of leukostasis síndrome. Eur J Haematol 2005;74:501-10.
  5. Potenza L, et al. Leukaemic pulmonary infiltrates in adult acute myeloid leukemia. Br J Haematol 2003;120:1058-61.
  6. Ostergren J, et al. Hyperleukocytic effects on skin capillary circulation in patients with leukaemia. J Intern Med 1992;231:19-23.
  7. Zarkovic M, et al. Correction of hyperviscosity by apheresis. Semin Thromb Haemost 2003;29:535-42 .

En resumen, estos trabajos demuestran:

1. Las células leucémicas (mieloblastos) a veces poseen la capacidad de generar condiciones en el microambiente capilar que promueven su adhesión al endotelio vascular (cosa que no son capaces de hacer los neutrófilos maduros) y esto explicaría la patofisiología del síndrome de leucostasis y la infiltración tisular por células blásticas, sobre todo en la LMA. ( Blood 2001;97:2121-9 .)

2. La causa del "atasco" de células blásticas en los capilares, durante la leucostasis, no es el alto número de células, sino el daño producido en el endotelio por citoquinas aberrantemente liberadas por las células cancerosas. ( Leuk Lymphoma 2000;39:1-18 .

3. La interacción entre las células leucémicas y el ambiente vascular (mecanismo que ninguna terapia actual controla) es más importante para provocar leucostasis que el número absoluto de células circulantes. ( Ann Acad Med Singapore 2005;34:229-34 ). Este trabajo revisa el tratamiento con leucoaféresis para mejorar la leucostasis en 14 casos de leucemias hiperleucocitósicas, con una media de 439.000 leucocitos/mm3. Curiosamente los cuadros de leucostasis más graves clínicamente se producían en sujetos con LMA y menor cifra de leucocitos: "sólo" 303.000 leucocitos de mediana. Mientras que en LLA (634.000 leucocitos), LMC (510.000) o LLC (y nada menos que 950.000 leucocitos) el cuadro es más leve. Además, la rápida respuesta en los casos de LMA (descenso de un 32% en la cifra tras leucoaféresis) no impedía la muerte de 4 (de un total de7) pacientes. En cambio, el sujeto con LLC y 950.000 leucocitos/mm3 pese a no responder apenas (8% de reducción, y rebajar sólo hasta 870.000 leucocitos/mm3), sobrevivió 1 año y falleció de una causa no relacionada.

4. Los mecanismos de la leucostasis y su repercusión son diferentes, según el tipo de leucemia. Estudiado en casos con leucocitosis por encima de 50.000 células/mm3 ( Eur J Haematol 2005;74:501-10) .

5. Otro estudio demuestra que la producción de infiltrados pulmonares propios del síndrome de leucostasis, que se creía provocado por la hiperleucocitosis, también se produce en leucemias con pocos leucoblastos. Esto confirma que no es la cantidad, sino el tipo o la calidad de las células cancerosas lo que explica la complicación. ( Br J Haematol 2003;120:1058-61)

6. Otro trabajo parte de la observación de que la hiperviscosidad (entendida como disminución de la velocidad celular en los capilares) es más frecuente en las leucemias agudas. Demuestra que los parámetros usados para medir la viscosidad son iguales en pacientes con LLC (leucemia linfática crónica) que en controles sanos. Es decir, la hiperviscosidad y la mala perfusión resultante de los órganos en pacientes leucémicos dependen del tipo celular y mucho menos del número de células (J Intern Med 1992;231:19-23) .

7. Por último, una revisión del tratamiento usado en síndromes de hiperviscosidad y leucostasis, reconoce que en las leucemias con hiperleucocitosis no hay evidencias de que la leucoaféresis (es decir, la disminución mediante una máquina de los leucocitos circulantes) solucione el cuadro de leucostasis. Una vez más se confirma que el problema fundamental no es el número de células ( Semin Thromb Haemost 2003;29:535-42)

En relación con estos trabajos y el posible efecto peligroso de hiperviscosidad asociado al tratamiento que mi equipo propone, se puede aportar otro estudio que demuestra que administrar G-CSF a pacientes afectos de infarto de miocardio no cambia los parámetros circulatorios que podrían comportar mayor riesgo de hiperviscosidad u otros:

Ince H et al. Preservation from left ventricular remodeling by front-integrated revascularization and stem cell liberation in evolving acute myocardial infarction by use of G-CSF. Circulation 2005;112:3097-106.

Este es un trabajo piloto sobre uso de G-CSF en pacientes en la fase aguda de infarto de miocardio, para preservar el miocardio y obtener mejores resultados funcionales del músculo a largo plazo. Se basa en la capacidad del G-CSF para movilizar células madre regenerativas (por ej. CD34+)

En una de sus tablas (Tabla 3) se demuestra cómo el G-CSF a dosis habituales de 10 mcg/Kg/día, sólo durante 6 días, cuadriplica la cifra basal de leucocitos (que ya era alta por fase aguda del IAM) alcanzando hasta 56.000 ± 16.000 / mm3 y no modifica en absoluto otros factores de riesgo tromboembólico o cardiovascular como son:
  1. Niveles de fibrinógeno
  2. Niveles de interleuquina 6 (IL-6)
  3. Niveles de proteína C reactiva
  4. Niveles de TNF-a
  5. Viscosidad de la sangre

    EN CONCLUSIÓN, NO TENEMOS NINGÚN DATO QUE NOS HAGA TEMER ESPECIALMENTE QUE EL TRATAMIENTO PROPUESTO POR MI EQUIPO PUEDA PROVOCAR UN RIESGO CONSIDERABLE DE COMPLICACIONES DEL TIPO HIPERVISCOSIDAD O LEUCOSTASIS. MÁXIME TENIENDO EN CUENTA QUE SE DEBE CONTROLAR LA CIFRA TOTAL DE LEUCOCITOS MADUROS E HIPERSEGMENTADOS (NEUTRÓFILOS) Y MANTENERLA POR DEBAJO DE 75.000/mm3. EN TODO CASO, ESTE RIESGO SERIA PROBABLEMENTE ACEPTABLE (POR EL PACIENTE Y EL MÉDICO) DADAS LAS CIRCUNSTANCIAS.

    4) . .."Un portavoz de Amgen... ha vuelto a insistir en que no existe ninguna prueba después de millones de tratamientos y más de 14 años en el mercado de que el medicamento (G-CSF) ejerza ningún efecto antitumoral".

    Conviene matizar esta afirmación, porque tampoco existe ninguna prueba de lo contrario, es decir, nadie lo ha mirado. Puede que sea cierto y que el G-CSF usado millones de veces, de forma que nunca haya alcanzado leucocitosis persistentes, en pacientes con tumores sólidos, no haya ni siquiera colaborado en la inhibición del crecimiento tumoral. Nunca se sabrá. Conviene recordar que la terapia que planteamos propone una estrategia distinta de uso y que ya existen unos pocos casos que prueban un efecto antitumoral. Además, si hay experiencia en millones de casos con G-CSF, se desmonta uno de los argumentos de la periodista (el caso de la rotura de bazo asociado al pegfilgrastim o G-CSF pegilado, publicado en J Clin Oncol 2005). Este caso se suma a 4 o 5 previos existentes en la literatura y por tanto la incidencia de esta complicación es MUY RARA, ¿pongamos 5 por millón, por ser conservadores? En cambio, cada vez se pueden encontrar más evidencias de que como terapia única o como coadyuvante, se han visto notables mejorías en determinadas situaciones. Por último y referente a este aspecto, matizar que el laboratorio AMGEN jamás me solicitó más información de la que yo le presenté.

    5) La periodista recoge una frase atribuida a la SEOM y AERO, que califican el asunto como "un fraude a la sociedad y un engaño a los pacientes oncológicos, a los que se ofrece una esperanza infundada, disfrazada de conocimiento científico"

    Estas afirmaciones tan sólo revelan mala fe o desconocimiento de lo que es el método científico. Nuestra teoría es completamente científica, incluso aunque fuera errónea. Precisamente, y como parte de su naturaleza científica, es contrastable y se puede y debe someter a prueba. La esperanza en este caso está fundamentada en hallazgos científicos modelizados matemáticamente en forma de leyes (expresión máxima del método científico). Estas leyes deben ser aceptadas (primero hay que entenderlas) hasta que alguien consiga refutarlas o contradecirlas. A pesar de unos pocos casos clínicos prometedores, todavía no se puede aceptar como una evidencia irrefutable que la terapia propuesta y basada en las leyes mencionadas sea universalmente eficaz (y segura). Para ello se necesita otra forma de investigación científica llamada "ensayo clínico" y que organismos como la propia SEOM o AERO deberían ser los primeros en auspiciar, para no ser ellos los que "engañan a los pacientes"

    6) "Peligros de usar fármacos fuera de indicación"

    Es cierto que siempre habrá más incertidumbre y menos información sobre los riesgos en usos fuera de indicación de cualquier fármaco. Menos información no significa necesariamente mayor peligro o riesgo. Eso hay que demostrarlo, aunque sea razonable plantearlo.

    Además, el concepto de peligro es absolutamente relativo, porque depende del beneficio esperado. Si éste es curar un mal incurable y mortal, quién se negaría a aceptar más riesgos?

    En relación con el G-CSF hay otro argumento favorable a su uso "fuera de indicación" y es precisamente, su escasa toxicidad y bajo número de efectos adversos graves (demostrado tras una experiencia clínica de "millones" de usos durante 14 años, como en dicho artículo expresa el representante del propio laboratorio).

    Una vez más, el ejemplo que usa la periodista para ilustrar el riesgo de los fármacos "fuera de indicación" merece algún comentario. Se refiere a un estudio publicado en JAMA:

    O'Connell KA, et al. Thromboembolic events after use of recombinant F VIIa. JAMA 2006;295:293-8.

    De un total de 431 efectos adversos informados junto al uso de este medicamento procoagulante, 168 se tratan de complicaciones tromboembólicas y se analizan en este estudio. De la 168, 151 (90%) se producen en casos de uso "fuera de las indicaciones aprobadas por la FDA". De estas 151, en 50 se produce el fallecimiento del paciente, de ellas en 36 (72% de las muertes) se atribuye a la complicación trombótica.

    Hay que destacar que 59 de las 151 complicaciones trombóticas se producen en el contexto de ensayos clínicos (precisamente para probar nuevas indicaciones del fármaco)

    Este estudio no permite conocer la incidencia de efectos adversos (es decir, el n° de complicaciones en relación con las veces que se ha administrado este fármaco o el n° de pacientes que lo han usado) tanto en "indicados" como en "fuera de indicación". Aproximadamente se habrá usado desde el año 2000 en hospitales en USA unas 10.000 veces para tratar complicaciones hemorrágicas graves. Seguramente la incidencia de efectos adversos es mayor en "fuera de indicación". Probablemente ésto ocurre porque la indicación principal aceptada es en hemofílicos. Cuando se usa en NO hemofílicos, por una hemorragia grave local (por ejemplo intracraneal) su capacidad de generar trombina en otros lugares (y por tanto el riesgo de trombosis) es mucho mayor que en hemofílicos.

    La alerta que se deriva del estudio me parece correcta, pero para ser justos habría que conocer cuantas vidas salvó el uso "fuera de indicación" porque siempre se habrá usado en situaciones de mucho riesgo vital (politraumatismos graves, cirugía hepática o cardíaca complicadas, etc...). De hecho, el mismo report comenta en la discusión un reciente ensayo clínico (publicado en NEJM) en pacientes SIN hemofilia y con hemorragia intracraneal en el que el grupo tratado con FVIIa tuvo 3 veces más complicaciones trombóticas que el placebo, pero tuvo al final una menor mortalidad que el placebo, sin mayores secuelas.

    Es decir, lo que acaba proponiendo el trabajo de JAMA es la necesidad de ensayar en estudios bien controlados cualquier nueva indicación de un fármaco para evaluar le eficacia y la seguridad rigurosamente. Lo mismo que solicito yo respecto a mi propuesta terapéutica.

    Por último, me gustaría expresar también una serie de puntos generales a la opinión pública:

    1. Mi equipo va a continuar con todos los trabajos que tiene en marcha y con los que tiene planteados sin que este tipo de actitudes o comentarios vayan a alterar en absoluto su marcha normal.
    2. Que la serie de comentarios que se han vertido sobre nuestra investigación han evidenciado sólamente un desconocimiento de nuestro trabajo, una manifiesta mala intención y una muy pobre altura intelectual y ética.
    3. Que 7 meses después de la publicación de nuestro artículo continúo sin escuchar una sola razón científica o clínica con una mínima base que pudiera plantear la más mínima duda sobre cualquiera de los aspectos de nuestra investigación.
    4. Que en el caso de recibir una duda razonable y argumentada, mi honestidad y la de cualquier miembro de mi equipo nos obligaría a planteárnosla inmediatamente y a obrar para su resolución o rectificando el punto que sea , agradeciendo en todo momento este tipo de interacciones con cualquier miembro de la comunidad científica o clínica que desée expresarnos cualquier aspecto que considere pertinente. Quiero manifestar que mi equipo está abierto a cualquier contribución o colaboración científica.
    5. Que mi equipo no va a realizar el Ensayo en el Hospital Ramón y Cajal no porque se nos haya impedido expresamente por el CEIC de dicho hospital (de la cual yo no poseo comunicación alguna, aunque tampoco ha habido un desmentido del Gabinete de Prensa de dicho Hospital al que contactó el diario "El Mundo") , sino porque no se reunían las condiciones mínimas que yo considero pertinentes y porque no podía aceptar las exigencias de dicho comité. Por un lado el CEIC del Hospital Ramón y Cajal exigía un menor número de pacientes sin argumentar la razón de dicha petición y, por otro lado, exigía también que incorporásemos en nuestra información para el paciente que de tres casos de los que tenían información ( los dos presentadas por mi equipo a la Agencia del Medicamento y de un supuesto caso mortal ocurrido en Valencia del cual NO hemos tenido conocimiento oficial alguno) indicásemos que uno era mortal. Por otro lado, por parte de uno de los investigadores principales del ensayo, el Dr. Fernando García-Hoz, se me había impuesto la inclusión de un investigador cuya postura era agresiva y descalificatoria acerca de la línea de investigación que dirijo y hacia mi propia persona. Por lo tanto, al no darse las condiciones mínimas exigibles y al no confiar en parte de los miembros del equipo encargado de realizar el ensayo, he decidido, como promotor del mismo e Investigador Principal de la Línea de Investigación, a día de hoy retirar la propuesta de realizar el Ensayo Clínico en el Hospital Ramón y Cajal, como así se lo voy a comunicar a las personas e instituciones oportunas. Mi intención es realizar un Ensayo Clínico con las garantías necesarias, y que con dicho propósito intentaré presentar la propuesta de realización de un ensayo clínico lo antes posible en otra institución sanitaria.
    6. Que el Dr. Fernando García-Hoz no es un uno de mis más estrechos colaboradores, sino que ha colaborado puntualmente en un caso clínico. También le había propuesto que el ensayo clínico se realizara en su hospital si se reunían las condiciones necesarias mínimas y es una persona con la que espero trabajar más en el futuro, pero no es un miembro de mi equipo sino, por el momento, tan sólo un colaborador ocasional.
    7. Que nuestro único interés es realizar de la manera más rigurosa y formal un trabajo de investigación que empecé hace 13 años y cuyos únicos objetivos son dos: 1) El conseguir el mayor conocimiento posible del cáncer y de las propuestas terapéuticas que permitan combatirlo, y 2) los intereses de los pacientes oncológicos y sus familias.

    Por último, quiero manifestar y dar a conocer a toda la sociedad española que como consecuencia de nuestros trabajos de investigación, hemos presentado la primera propuesta terapéutica derivada de mi teoría del crecimiento tumoral, la primera, es decir, el primer intento de obtener una terapia que ayude a mejorar los actuales resultados contra el cáncer. Dicha propuesta terapéutica proviene de una teoría de crecimiento tumoral, demostrada teórica y experimentalmente tanto en trabajos de laboratorio como con experimentación animal, y de su interpretación biológica y clínica. De esta manera, como primera propuesta terapéutica, será una propuesta que probablemente será necesario completar y mejorar. Pero actualmente, es una terapia que ha sido aplicada a Pacientes Desahuciados, es decir, pacientes para los que no existe ninguna otra propuesta terapéutica ni mínimamente efectiva. Aún así, se han obtenido resultados verdaderamente esperanzadores, que no permitiéndonos ser lo más mínimamente triunfalistas, sí nos permite trabajar con la esperanza de que se están obteniendo resultados dónde NINGUNA otra terapia los consigue. Si extrapolásemos estos resultados a fases previas de la enfermedad tendríamos que hablar más que probablemente de otros índices de éxitos, como se le puede ocurrir a cualquiera que piense en el tema. Por lo tanto, ¿cuáles son los verdaderos motivos de toda esta campaña que ha desatado un cuerpo de profesionales acompañados SÓLO de unos pocos más y de un medio de comunicación? Si estamos trabajando con pacientes desahuciados, ¿cuál es el número de éxitos en nuestros tratamientos que legitimarían nuestro trabajo? ¿A partir de cuántas vidas salvadas una propuesta terapéutica merece ser investigada: ¿Con UNA vida de 100000 sería suficiente, con 10, con 100? ¿Se me están exigiendo las mismas estadísticas y resultados que a cualquier otro grupo de investigación? Pienso que una propuesta terapéutica que sólamente aumentara la esperanza de vida ya sería merecedora de ser investigada. Pienso que una terapia que sin aumentar la esperanza de vida aumentase la calidad de vida del paciente oncológico ya merecería ser investigada. Pienso que una terapia que aumente a la vez la esperanza de vida y la calidad de vida de los pacientes oncológicos ya merecería ser investigada. Y una terapia que hiciera ésto y encima contase con una cierta (por mínima que fuera) probabilidad de lograr la remisión de la enfermedad, con mucha más razón debería ser investigada. Entonces, ¿por qué esta negativa por parte de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y una oposición desmedida e injustifica científica y éticamente por parte del diario "El Mundo"? ¿ Es que acaso ellos trabajan en propuestas terapéuticas, de las muchas experimentales que se están probando en la actualidad en los hospitales españoles con mucha menos base científica que posean mejores resultados en pacientes desahuciados? ¿Es que las quimioterapias que se están probando actualmente en los hospitales españoles son inócuas? ¿Poseen mejores resultados? ¿Están MÁS FUNDAMENTADAS? Pienso, que a lo mejor la SEOM debería ser la que investigase honestamente una propuesta terapéutica que ha surgido del seno de la comunidad científica española. Si no lo hiciera honestamente, opino que tal vez podría estar incurriendo en dejación de funciones.

    Me siento muy apoyado por las comunidades científicas y clínicas españolas, aunque haya sectores minoritarios que discrepen (lo cual respeto profundamente). Creo que contamos con un amplio apoyo de las especilidades clínicas en su conjunto que va permitir investigar la auténtica validez de esta propuesta terapéutica y, en caso de ser efectiva, nos va a permitir mejorarla entre todos. Porque evidentemente, el cáncer es una enfermedad en la que deben estar presentes todas las especialidades médicas y todas las disciplinas científicas, ya que se trata de un problema muy complejo e indudablemente pluridisciplinar.

    Por último, quisiera recordale a la SEOM y al Sr. Carrato, que el lugar de discusión científica no son los periódicos y medios de comunicación sino los Congresos Científicos, Reuniones Científicas y Publicaciones Científicas.

    Decía Ramón y Cajal que "de todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es el silencio". Siguiendo su consejo, en este año en que celebramos el centenario de la concesión del premio Nobel a D. Santiago, en lo sucesivo tanto mi equipo de investigación como yo intentaremos no responder a los insultos o descalificaciones de ciertos medios de comunicación o sociedades para continuar centrándonos en nuestra labor científica y el interés de los pacientes oncológicos, a los que me permito enviarles a ellos y a sus familias mi más cariñoso apoyo, puesto que éste es un problema que nos atañe a todos.

    En Madrid, a Sábado 28 de Enero de 2006.

    Dr. Antonio Brú

    Profesor

    Departamento de Matemática Aplicada

    Facultad de Matemáticas

    Universidad Complutense de Madrid