ALEX RAYMOND

Alexander Gillespie Raymond nació en New Rochelle (estado de New York) el 2 de octubre de 1909, primogénito de siete hermanos e hijo de un ingeniero civil. Según su propia confesión, comenzó a dibujar a la edad de ocho años, atraído por el trabajo de su padre, a quien, ingenuamente, soñaba emular en el trazado de puentes y carreteras. Hecho infrecuente en su época, su padre, advirtiendo la predisposición del joven para el dibujo, le animó y corrigió para desarrollar esa incipiente afición, en lugar de enfocar su futuro hacia un trabajo de los que la mentalidad común consideraba rentables y seguros; se dice que llegó a cubrir las paredes de su estudio con los diseños de su hijo.

Pero Raymond quedó huérfano en 1922, contando apenas doce años, lo que puso fin a su educación artística; tras los estudios secundarios, y habiendo obtenido por méritos en béisbol y rugby una beca que le permitió el acceso a la Iona Preparatory School de New Rochelle, consiguió otra para la Universidad de Notre Dame, cuyo equipo de rugby estaba entre los mejores de Estados Unidos, y se preparó sin gran entusiasmo para hacer carrera el mundo financiero. En ese tiempo los estados Unidos eran un país en plena expansión, y nadie podía imaginar el terrible crack económico que sobrevendría poco después. Así pues, y por imperativos de supervivencia material, se puso a trabajar como agente de bolsa para una firma de Wall Street, empleo para el que no demostró ninguna predisposición. Tras pocos años, y con la depresión, quedó sin trabajo, y decidió matricularse en la Grand Central School of Art de New York, pero para ganarse la vida se convirtió en corredor de un agente hipotecario.

No viendo perspectivas de éxito en un trabajo que no le gusta, y con la involución económica como fondo, decide pasarse al dibujo profesional. Encontró consejo y trabajó como ayudante del dibujante de historietas Russ Westover (Tillie the Toiler) que colaboraba con el King Features Sindycate, y era antiguo vecino de los Raymond en New Rochelle. Westover le facilitó el ingreso en el KFS donde se copnvierte en ayuidante de los hermanos Young: Chic (Blondie) y Lyman (Tim Tyler’s Luck), de cuyos personajes llegó a realizar anónimamente planchas dominicales enteras a lo largo de 1933. En este ambiente apropiado, Raymond no desaprovechó la ocasión para hacerse con los trucos del oficio y trabar nuevas amistades.

A finales de 1933, el KFS debe competir con el éxito de las historietas de los sindicatos rivales: el Buck Rogers del National Newspapers Sindycate, el Tarzán del United Features Sindycate, y el Dick Tracy del Chicago Tribune-New York News Sindícate. Para ello, busca entre las jóvenes promesas, y convoca un concurso que gana Raymond. El 7 de enero de 1934 se publica la primera plancha en colores de Flash Gordon, acompañado en el tercio superior de la misma página por Jungle Jim, serie de aventuras en el sudeste asiático, de la que también es autor. Poco después, el 22 de enero de 1934, y a requerimiento del KFS, se publica en el Evening Journal una tercera historia dibujada por Raymond, Secret Agent X-9, con guión de Dashiell Hammet. No hay que olvidar que hasta entonces casi todos los comics eran o bien humorísticos, o bien caricaturescos. Para hacer frente al desafío que suponía crear una historieta de aventuras en estilo naturalista, Raymond se basó en su antigua admiración por los maestros del dibujo Charles Dana Gibson, John Lagatta, Franklin Booth y Matt Clark; en continua evolución y experimentación, Raymond fue el creador de un estilo de dibujo-ilustración que sería muy imitado posteriormente, pero jamás igualado.

El éxito de las tres series fue fulminante: en solamente dos años, 1934 y 1935, sus héroes conquistaron América, y Flash Gordon fue llevado a la pantalla cinematográfica. En efecto, sólo dos años después de su nacimiento en la historieta la Universal, rodó entre 1936 y 1940 tres películas sobre el personaje, con el campeón olímpico de natación Larry Buster Crabbe como protagonista; la radio emitió seriales de Flash Gordon, y se lanzaron juguetes basados en sus aventuras. Por otra parte, Raymond alcanzó una gran cotización como portadista e ilustrador, disputándoselo revistas de gran tirada, como Esquire look, Collier’s Weekly y Blue Book. Hizo cubiertas para libros, carteles de cine, e ilustró el libro Scuttle Watch. Abrumado de trabajo, a finales de 1935 deja la realización de Secret Agent X-9. En diez años llegó a ser una estrella, y sobre todo, a vivir desahogadamente.

En 1944 abandona sus personajes y se enrola como capitán de marines, siendo Director Artístico de la oficina de publicidad del Cuerpo de Filadelfia destinado después a la costa oeste, y embarcado como reportero y dibujante de guerra en el portaaviones de escolta Gilbert Islands, participa como oficial observador en las batallas de Okinawa y Borneo. Fue ascendido a mayor, y desmovilizado en 1946. Durante este tiempo, continuó dibujando Flash Gordon su ayudante Austin Briggs, y Jungle Jim su hermano James. Las obras que realizó Raymond durante la guerra se expusieron en la National Gallery de Washington, y el general Vandergrif, comandante del Cuerpo de Marines, eligió una como felicitación oficial de navidades para las unidades a su mando.

Una vez licenciado, Raymond volvió para continuar con sus historietas, pero dado que estaban en otras manos propone al KFS un nuevo personaje, Rip Kirby, con textos de W. Greene, que es aceptado y empieza a publicarse el 4 de marzo de 1946. Rip Kirby es un antiguo oficial del Cuerpo de Marines que se ha trasformado en criminólogo. Serie de tema policiaco, y ambientada en la realidad contemporánea de la época, propone la figura del investigador deductivo, intelectual y aficionado a la música clásica, que no desdeña utilizar los puños cuando la situación lo requiere, eficazmente secundado por el fiel Desmond, antiguo delincuente regenerado. Es otro acierto, que alcanza un éxito fulgurante.

Continua realizando ilustraciones y carteles para el Cuerpo de Marines, aunque donde expresa todo su arte es en la historieta, según sus propias palabras: La historieta es una forma de arte por sí misma, refleja la vida y su tiempo más fielmente; de hecho es más artística que la ilustración de revistas, ya que es enormemente creadora. Un ilustrador trabaja con fotografías y modelos; un dibujante de historietas comienza con una hoja de papel en blanco, y dibuja su sueño. Es autor, guionista, director y artista a la vez.

En 1949 Raymond recibe el Premio Reuben (el Oscar de los dibujantes) y es elegido presidente de la National Cartoonist Society, cargo que desempeña durante 1950 y 1951. Ha sido, en pleno apogeo de su carrera, el único cartoonist creador de cuatro series de fama mundial, de las cuales tres se publicaron semanalmente durante casi dos años.

Raymond se había casado en 1931 con Helen Williams, antiguo amor de su adolescencia, y tenía cinco hijos. Fiel practicante del deporte, había participado en carreras de automóviles como aficionado; el día 6 de septiembre de 1956, probando un Corvette, derrapó a gran velocidad en una curva de la carretera de Clappboard Hill, cerca de Westport, en Connecticut. Al morir en ese accidente a la edad de 47 años quedó truncada una brillante carrera con un futuro lleno de posibilidades. El coche era el nuevo deportivo de su amigo Stan Drake, creador de The Heart of Juliet Jones, que iba sentado a su lado y resultó ileso.

Sobrevive su obra, que tiene tanta validez hoy día como en el momento de su creación; Raymond es un autor de un estilo diverso, pero inconfundible, elegante y expresado con un precioso detallismo. Experimentaba constantemente, buscando nuevas fórmulas, a las que sabía dar solución gráfica adecuada; cada línea, aparentemente fácil, es el resultado de un enorme conocimiento y experiencia en el campo del dibujo realista, y muy pocos dibujantes han alcanzado su simplicidad de trazo. Su arte ha influido a muchos artistas distinguidos, como Frank Frazetta, Al Williamson, Phil Davis, Lou Fine y Wayne Boring, y a través de éstos a muchísimos más. El mejor homenaje al genio de Alex Raymond es la legión de imitadores y admiradores que siguen hoy sus pasos en todo el mundo.